Historia de la Compañia

CUERPO DE BOMBEROSMETROPOLITANO SUR


QUINTA COMPAÑIA

» Bomba San Joaquín «

Fundada el 18 de Septiembre de 1955

FUNDADORES:

SEÑORES :

Vol. Sr. José Jara

Vol. Sr. Héctor Guzmán

Vol. Sr. Luis Zamorano

Vol. Sr. Pedro Cortínez

Vol. Sr. Carlos Barrera

Vol. Sr. Manuel Órdenes

Vol. Sr. Osvaldo Arias

Vol.  Sr. Camilo Droguett

Vol.   Sr. Raúl Lobos

Vol.   Sr. Manuel Pacheco

Vol.  Sr. Florencio Salinas

Vol.   Sr. Héctor Villanueva

Vol.   Sr. Juan Zúñiga

Vol.   Sr. Jorge Guzmán

Vol.   Sr. Oscar Martínez

Vol.    Sr. Humberto Reyes

Vol.   Sr. Mario Vargas

Vol.   Sr. Juan Weyler

ORIGEN

Quién puede imaginar que a fines de la década de los 40, éste sector de la Comuna donde ahora está ubicado nuestro Cuartel existían sólo fundos, chacras y viñas. Todo  esto sólo resulta un recuerdo para aquellas personas que, en esa época moraban el área comprendida entre las actuales calles San Gregorio y Av. Santa Rosa.

Aun es menos imaginable que en medio de esos terrenos, un grupo habitacional estaba en formación, donde vivían pobladores que procuraban organizarse en la lucha contra incendios. Todo se originó a raíz de grandes carencias que experimentaban y las catástrofes que enfrentaban estos habitantes, en que reiteradamente padecían el ataque voraz de las llamas. Todo esto los motivó a formar una Brigada contra Incendios, sin contar aun con los elementos básicos para afrontar tan sacrificada misión. Tan magnifica obra tiene su inicio un 18 de Septiembre de 1955.

Grandes eran las necesidades de los habitantes dueños de esas viviendas, construidas en forma precaria con materiales de fácil combustión y en un lugar en el cual el auxilio oportuno no existía, en atención a que el sector no contaba con caminos vehiculares, energía eléctrica y agua potable para el consumo habitacional. Pensemos en la importancia de esas familias que, por las características del lugar, debían caminar cuadras y cuadras para llegar a obtener atención médica cuando estaba por nacer un nuevo vecino o se padecía una enfermedad, más aún, cuando no se obtenía atención profesional a tiempo y debían lamentar la pérdida de un ser querido. También era grande la frustración cuando el fuego alcanzaba sus enseres y consumía todo lo  logrado. Es preciso vivir estas situaciones para llegar a comprender la idea que en  ellos maduraba. Se había logrado dar vida a una Brigada contra Incendios pero, sabían que necesitaban luchar por algo más grande… una Compañía de Bomberos.

Juntos a Don Rafael Marotto, párroco de la época de la iglesia San Cayetano, estos hombres planificaron llevar a la práctica la formación de Unidad Bomberil, en reemplazo de la Brigada contra Incendios existente, cuyos elementos, debido al crecimiento poblacional y estructura de las construcciones, resultaban ineficaz. Ya no bastaban sacos, tarros y escaleras caseras para combatir los incendios, se requería  de elementos adecuados. Estas falencias eran suplidas en parte por la férrea voluntad que unía a estos hombres, y emociona recordar como corrían cuando el señor cura hacía tañer la campana de la iglesia, avisando que alguien estaba en peligro de sufrir la pérdida de sus enseres a causa de las llamas.

De esta forma se fue escribiendo la historia de lo que hoy es una Compañía de Bomberos, nuestra Segunda Compañía del Cuerpo de Bomberos San Miguel. Claro está, que esto solo pudo ocurrir tras dar una tenaz lucha. Es preciso recordar que al concurrir a un siniestro, en primer lugar debíamos salvar las vidas y enseres de los damnificados y, en segundo lugar, procurar evitar los altercados que se producían con los componentes de la Compañía de Bomberos existente en la Comuna, quienes rechazaban a nuestra Brigada, quizás con algún asidero o no, pero, en su actuar no se percataban que muchas veces éramos parte involucrada y tan solo tratábamos de salvar nuestras pertenencias. Estos obstáculos sirvieron de aliciente para incubar la idea de lograr algo más sólido, obtener conocimientos en las técnicas de extinción de incendios y manejo de catástrofes, con el propósito de oponer una lucha más organizada en contra del enemigo natural: el fuego y las inclemencias de la naturaleza. Todos estos hechos incrementaron el deseo de transformar la Brigada contra Incendios, en una Compañía de Bomberos.

Ante tal inquietud, nos contactamos con las autoridades comunales en el ámbito  Bomberil, Carabineros y Municipales para lograr la orientación necesaria que nos permitiría alcanzar lo planificado. Es así como las autoridades de Bomberos  existentes nos imponen las tareas mínimas de:

1.      Contar con un Carro Bomba que se adecuara a las necesidades;

2.      Un lugar donde albergar dicho vehículo y que sirviera como punto de reunión de los componentes de la Brigada;

3.      Disponer de un teléfono donde recibir las alarmas y,

4.      Tener a lo menos, 24 voluntarios uniformados.

Todo esto sucedió a fines del año 1955 y principio de  1956. Una vez conocida las exigencias, las cuales le permitirían al personal de la Brigada contra Incendios alcanzar el anhelado reconocimiento de Compañía de Bomberos, se debatió al respecto, llegando a la conclusión de adquirir el compromiso de cumplir en el menor tiempo posible las condiciones impuestas.

La primera ayuda nos llegó de parte del Párroco de la Iglesia San Cayetano, quién sin mirar la  escasa construcción   con que  se contaba en ese momento, entregó a  la Brigada una sala para que realizara sus reuniones y puso a disposición el patio para las prácticas de adiestramiento del personal. Inmediatamente los Oficiales y las Comisiones  encargadas de  las distintas misiones, se abocaron a la búsqueda de medios que nos permitirían obtener un vehículo apto para el Trabajo Bomberil y lograr una entrevista con las autoridades de la entonces CORVI a objeto de obtener la donación de un terreno y la posterior edificación de un cuartel.

En el ámbito de la instrucción y elementos de extinción, se iniciaron los contactos con los Cuerpo de Bomberos de San Bernardo y Quinta Normal a objeto de solicitar la donación de material dado de baja y, en especial, recibir instrucción necesaria. No tardaron las respuestas positivas al punto que la Segunda Compañía de san Bernardo nos apadrino en nuestras noveles actividades, recibiendo de ellos la donación de materiales contra incendios, tales como, cotonas de cuero, cascos y un excelente entrenamiento para así enfrentar en buena forma las Lides Bomberiles. Gracias a esto, muy pronto los hombres fueron actuando de acuerdo a las normas adecuadas, lo que redundo en que la Compañía de Bomberos de San Miguel cambiara su disposición.

A raíz de la búsqueda en que todos estábamos abocados, se llego hasta las dependencias de Vialidad, donde existía un camión que al verlo, era difícil que pudiera prestarnos utilidad. A simple vista, estaba compuesto por un montón de chatarra pero, tras una minuciosa inspección, se pudo constatar que con un prolijo trabajo quedaría presentable y en condición de otorgar un buen servicio. Después, de una serie de entrevistas con distintas autoridades y diversos trámites burocráticos, se logro que se dictara un decreto que nos otorgaba este camión en comodato precario.  Obtenido esto último y, realizando los correspondientes trabajos de reacondicionamiento, se cumplía con la primera exigencia y al fin,  se disponía de un formidable vehículo acondicionado para prestar servicio como Carro Bomba, era el recordado Saurer. Corría el año 1958.

» El Viejo Saurer»

¡Que lindos tiempos aquellos! en los cuales aprendimos la lección que cuando la gente se une por motivos de una necesidad común, se aprende a convivir, llegando a comprender que siempre se requiere de la ayuda del prójimo, que trabajando en forma mancomunada, el hombre es capaz de construir sus anhelos.

Se había logrado adquirir un vehículo que, reacondicionado se convirtió en nuestro primer Carro Bomba. También se logro uniformar a veinticincos hombres en forma correcta con instrucción apta para el trabajo Bomberil. Además, gracias a la buena disposición de vecinos, se poseía de un lugar donde albergar al Carro Bomba Saurer y se contaba con un teléfono en el cual se podían recibir las alarmas. En fin, las metas estaban cumplidas. Se había logrado la aceptación de la entonces Bomba San Miguel.

Un veinte de Noviembre de 1958 veíamos cristalizados nuestros sueños y en forma legal se publicaba en la pagina 21 del diario oficial número 24.199, el decreto del ministerio de justicia que daba vida a la asociación denominaba Cuerpo de Bomberos de San Miguel. De este modo, para tal efecto se nos asignó el numero dos. Como olvidar aquel inolvidable día del mes de noviembre de 1959, estando la compañía en pleno formada con Uniforme de Trabajo, el señor comandante de la época nos hace entrega de las preciadas placas rompefilas que llevaban él numero de nuestra unidad y que nos identificaba como miembros del Cuerpo de Bomberos San Miguel. Para quienes tuvieron la oportunidad de vivir esos momentos de sacrificios, experimentaron la satisfacción de recibir el reconocimiento de ser aptos para el servicio y capaces de sacar adelante una Institución de utilidad publica como la nuestra. Hoy, cuando el pasar de los años tiende a borrar de la memoria nombres, hechos y fechas creemos que es de justicia agradecer  a quienes hicieron posible la consolidación de esta Unidad Bomberil en el tiempo.

La Compañia en traje de Parada
El mismo procedimiento usado en la obtención del Carro Saurer, se utilizó para la obtención de un terreno. Llevamos adelante los trámites para obtener un terreno y, en lo posible, un Cuartel. Este objetivo se alcanzó rehaciendo el mismo camino que se recorrió para lograr el Carro Bomba, se debió visitar ministerios, contactar diputados y senadores, entrevistarse con  S. E.  EL Presidente de la República Don Carlos Ibáñez del Campo,  hasta que al fin, tal como la vez anterior, se dictó el decreto por parte de Don Jorge Alesandri Rodríguez, entregándosenos un terreno de doscientos metros cuadrados   a la institución, asignado en la actualidad con el número 392 de la calle Alcalde Pedro Alarcón. Para dar cabal  cumplimiento al decreto antes señalado, se llama a propuesta pública en agosto de 1960 para la construcción del cuartel de la Segunda Compañía de Bomberos San Miguel, cuyas propuestas fueron abiertas el día 13 de Septiembre del mismo año, lográndose así, el anhelado y definitivo cuartel.
   
  » Voluntarios en su nuevo Cuartel »  

A consecuencia del trabajo titánico desarrollado en el incendio del 21 de Septiembre de 1961 en la industria Sumar Nylon, debimos lamentar la pérdida de nuestro querido carro Saurer. Ante esto, se debieron redoblar los esfuerzos para obtener pronto un reemplazo de nuestro Carro Bomba. Es así como nos llega, en calidad de préstamo, un Carro Bomba marca White, el que venía a cumplir un doble objetivo, no dejar desamparado el vasto sector que nos correspondía atender en las emergencias y prestarnos ayuda en la preparación de la competencia anual de cuerpo que se aproximaba.

La estadía en el cuartel de la mencionada máquina duró hasta que la comandancia nos asignara en 1962, de forma definitiva un Carro Bomba marca Ford año 1951, que contaba con una motobomba y poseía capacidad para el transporte de voluntarios,  prestando servicio hasta el año 1964, el cual es reemplazado por un flamante Carro Nissan, fabricado ese mismo año, entregado en una ceremonia a la que asistió el señor embajador del Japón, el vehículo que contaba con el equipo necesario para prestar un buen servicio a la población. Así pasaban los años y se iba consolidando el trabajo inicial.

Las aspiraciones de contar con unas dependencias más amplias, encuentran su recompensa, al lograr en el año 1966 la adquisición de un terreno colindante – el que hoy lleva por numeración el 396 de calle Alcalde Pedro Alarcón- contando con un área de 200 metros cuadrados. De esta manera se da el primer paso para iniciar la construcción de ampliación del cuartel, la que viene a dar sus frutos muchos años después.

En el aspecto de material mayor, debemos esperar toda una década para obtener la renovación  de una nueva máquina. Es así como en el año 1974 y después de grandes esfuerzos de las autoridades de la compañía y el cuerpo, se logra obtener un Carro Bomba Bencinero, nuevo, marca Renault modelo Berliet, fabricado ese mismo año y que contaba con los adelantos adecuados para la época.

Como señaláramos anteriormente, ardua fue la labor de construcción de las nuevas dependencias de sala de máquinas, dormitorios de guardia nocturna y duchas. Por largo tiempo, debimos alternar el tiempo Bomberil y la recaudación de los recursos económicos necesarios para finalizar esta obra. Nunca en la historia de la Segunda Compañía, sus hombres han estado tan interiorizados de los valores materiales de construcción y de todo dato relacionado con el tema. Tanto desvelo llega a su fin cuando en 1981, en forma magnífica se inauguran las nuevas dependencias construidas, las que vienen a otorgarnos mayor comodidad y confort. La amplitud alcanzada nos instaba a esforzarnos por mejorar y, en lo posible, aumentar en número de carro Bombas. Es así como en el año 1982 es asignado a la Segunda Compañía, un moderno carro bomba petrolero marca Renault-Camiva Berliet, que vino a despertar sentimientos encontrados, ya que se recibía una excelente máquina pero, a cambio, debíamos entregar a nuestro preciado carro Nissan, el cual fue despedido en sentida ceremonia. Un año después, 1983, la Ilustre Municipalidad de San Miguel, y como resultado de una brillante labor desarrollada por las autoridades superiores del cuerpo, entrega diversas piezas de material mayor al cuerpo de las cuales, la Compañía recibe un Carro de transporte personal, marca Chevrolet, fabricado en ese año, y que venía a copar nuestra capacidad de instalación en lo que a salas de máquinas se refiere.

Siempre con la mente puesta en nuevas metas de superación, en 1986, tras gestiones que duraron años, se logra adquirir un nuevo terreno cuyo frontis da a la calle Alcalde Pedro Alarcón con el número 288, sitio donde tiempo más tarde se construye una casa para el personal rentado y el casino de Compañía, las que finalmente son puestas al servicio en el año 1990.

Todas estas obras realizadas no nos indican que el fin ha llegado, por el contrario, queda mucho camino que recorrer, especialmente en materia de construcción y renovación de material mayor. Todas las vallas se han superado en comunión con las autoridades municipales, habitantes, comercio e industrias del sector, en gran medida a ellos le debemos lo conseguido hasta ahora. Estamos conscientes de que, sin la ayuda de ellos, jamás podremos satisfacer las necesidades existentes en la institución.

La fría estadística de las obras materiales alcanzadas, se puede resumir en unas pocas páginas, pero, no hay texto con la capacidad suficiente que pueda contener el trabajo abnegado de cientos de hombres a lo largo de todos estos años, el cual ha sido realizado en forma silenciosa, carente de egoísmo y soberbia. Por el contrario, lleno de voluntad y dedicación, que refleja el espíritu que siempre ha embargado a todo voluntario que presta servicio en la actual Quinta Compañía del Cuerpo de Bomberos Metropolitano Sur.

Esta unidad ha cumplido recientemente sesenta y tres años de servicio a la comunidad, y siempre su existencia ha estado marcada por el sacrificio que han debido realizar sus Voluntarios para obtener los adelantos que requiere la misión de entrega al servicio.

Ayer, fue el reacondicionamiento de un camión para el primer carro bomba; el primer cuartel, su construccion y su ampliación, etc.

Hoy, los sacrificios están orientados hacia el equipamiento del personal y su capacitación.

Mañana, la misión será la renovación del material rodante y la ampliacion de su cuartel, con el objeto de mejorar su capacidad de respuesta en las emergencias.

MATERIAL MAYOR

1958. Por Decreto Supremo dictado por S.E. Don Carlos Ibañez del Campo, se logra la obtención del primer vehículo, el cual, después de ser refaccionado, pasa a prestar servicio como carro bomba. Así se recibía en las dependencias del Cuartel, al recordado «Saurer».  Férrea lucha dió un 21 de Septiembre  de  1961, en  un  incendio declarado en la industria Sumar Nylon, donde fue la última vez que se escuchó el roncar su motor.

1961. Llega en calidad de préstamo carro marca White.

1962. Es asignado a la unidad un carro bomba marca Ford, modelo año 1951, el que presta servicios por dos años.

1964. Es adquirido un flamante carro bomba marca Nissan, entregado en solemne ceremonia por el entonces Embajador del Japón.

1974. Llega a prestar servicio un carro bomba marca Berliet, modelo KEH, denominado como Q-20, dotado de un estanque de agua con  capacidad para 2.800 litros y una bomba que desaloja 250 galones por minuto y capaz de transportar una dotación de 8 Voluntarios.
1982. Viene a sumarse al parque automotor existente, un nuevo carro bomba marca Berliet, modelo KB6, con un estanque de agua con capacidad para 3.000 litros y portador de bomba que desaloja  250 galones por minuto, para un máximo de 8 Voluntarios, denominado como carro Q-21.
1983. Para suplir la falta de un vehículo que transporte al personal,  llega a prestar servicio una camioneta Chevrolet, modelo C-30 con capacidad para 20 Voluntarios, denominado j-2.
Material Mayor año 1995

1999. Como muestra del sacrificio de los voluntarios por la renovación de su material mayor, llega un flamante carro nuevo marca Renault  M- 210 Premium, el cual es denominado como carro B-2 y que posteriormente a raíz de la unificación de los cuerpos de Bomberos San Miguel y La Cisterna es creado el Cuerpo de Bomberos Metropolitano Sur, modificando el numero de la Compañía pasando de Segunda a Quinta Compañia

Ya en el año 2008 tenemos que entregar nuestro carro Bx-5 el cual fue asignado a la Quinta Compañía de Buin

En el año 2009 es asignado a la compañía un carro  marca Renault modelo M-180 del año 1994, que había prestado servicio en la Decima Compañía de nuestro Cuerpo

Esta maquina estuvo muy poco tiempo en nuestro cuartel ya que en el año 2013 es asignada a la segunda Compañía, mientras nosotros  esperamos la llegada de nuestra nueva adquisición, la que luego de una larga espera llega a la compañía un flamante carro marca Renault  modelo